HERBO nació en 2019, a partir de una inquietud compartida por Euge y Nati mientras trabajaban en relación de dependencia dentro del mundo del e-commerce: cómo acercar prácticas de bienestar, terapias naturales y saberes ancestrales a la vida cotidiana de personas que viven en la ciudad.
Con una pequeña inversión inicial y una primera línea de sahumos, sales y preparados florales, decidieron lanzar el proyecto directamente online. Desde el comienzo apostaron a validar productos en pequeñas partidas, escuchar al cliente y construir procesos ordenados, aun cuando el negocio era apenas un complemento a su trabajo principal.
La pandemia aceleró el crecimiento del e-commerce y HERBO empezó a ganar tracción de manera orgánica. La producción se hacía de forma artesanal, en distintas casas, y la logística se resolvía con creatividad y esfuerzo. Aun así, el proyecto nunca dejó de crecer.
Con el tiempo llegó el primer espacio físico como punto de retiro, que rápidamente se transformó en un lugar de atención y experiencia. Más adelante, tomaron una decisión clave: empezar a tratar a HERBO como una empresa real. Se asignaron sueldos, separaron finanzas personales del negocio y profesionalizaron cada etapa.
Siete años después, HERBO ya no era un experimento ni un refugio creativo: era una marca con identidad clara, propósito profundo y un potencial que pedía dar el siguiente salto.
HERBO ya tenía algo muy valioso antes de entrar al PAE: identidad, propósito y orden. Pero también tenía un techo claro.
Habían crecido de forma constante durante años, pero sentían que había un límite invisible que no lograban romper. Sabían que el potencial era mayor, pero no tenían claridad sobre qué había que cambiar para escalar sin perder la esencia.
La primera entrevista con Ecodiem y Everest Media, había sido un año antes. En ese momento decidieron no entrar. No porque no confiaran, sino porque entendieron que todavía no tenían la estructura mental, operativa y energética para aprovechar el programa.
En abril de 2025, todo cambió.
El equipo estaba armado, las tareas operativas delegadas, el local funcionando, los procesos más maduros. Incluso con Euge a meses de tener un bebé, apareció una convicción fuerte: es ahora.
Entraron al Programa Acelerador de Ecommerce (PAE) con una decisión clave: dejar prejuicios de lado y ejecutar lo que había que hacer, aunque incomodara.
Durante el programa trabajaron sobre pilares fundamentales:
Uno de los grandes cambios fue dejar de hacer “lo que siempre funcionó” y aceptar que el juego había cambiado. Meta ya no premiaba la improvisación. El crecimiento requería estructura, volumen creativo y foco estratégico.
El impacto del PAE fue profundo y concreto.
Lo que en la llamada inicial parecía un techo lejano —facturar $50 millones mensuales— quedó rápidamente atrás.
HERBO cerró el año con un mes récord superior a los $100 millones de pesos, duplicando el objetivo inicial planteado.
“El PAE nos obligó a hacer lo que sabíamos que teníamos que hacer y siempre postergábamos.”
Nati y Euge | Fundadoras de Herbo
Algunos hitos clave del proceso:
Pero más allá de los números, hubo imágenes que marcaron el quiebre: las dos socias empaquetando pedidos hasta las once de la noche, el local lleno de cajas apiladas, la impresora de etiquetas funcionando sin parar, y la certeza emocional de haber llegado a un lugar que durante años parecía inalcanzable.
“Cuando vimos todos esos pedidos apilados en el local fue el momento en el que caímos: lo hicimos.”
Nati y Euge | Fundadoras de Herbo
HERBO es un ejemplo de crecimiento consciente.
No es una historia de éxito repentino, sino de siete años de coherencia, aprendizaje y respeto por los tiempos. El PAE no creó la magia: le dio estructura. Transformó intuición en sistema, propósito en estrategia y convicción en resultados medibles.
Hoy HERBO es una empresa sólida, con procesos claros, equipo profesional, campañas planificadas y una visión de largo plazo. Pero sin perder lo que la hizo nacer: la conexión genuina con las personas, los animales y los ciclos naturales.
El negocio creció, pero también lo hicieron Euge y Nati. En liderazgo, en toma de decisiones, en capacidad de sostener expansión sin desorden. Entendieron que emprender no es forzar el crecimiento, sino saber cuándo sembrar y cuándo cosechar.
“No solo crecimos como negocio, maduramos como empresarias.”
Nati y Euge | Fundadoras de Herbo
Y con esa madurez, HERBO entra en una nueva etapa: no para ver hasta dónde puede llegar, sino para elegir con conciencia cómo quiere crecer.