Savit no nació como una marca digital. Durante años, su negocio estuvo mucho más vinculado al comercio físico y a la venta mayorista. Claudia, su fundadora, venía del mundo de las ventas desde muy chica y conocía bien cómo relacionarse con clientes, cómo ofrecer un producto y cómo moverse dentro de un negocio tradicional.
Pero ecommerce era otra cosa.
Cuando decidió empezar a explorar ese mundo, hacia 2024, partió prácticamente desde cero. No sabía manejar Meta Ads, no conocía las herramientas digitales y ni siquiera estaba familiarizada con plataformas básicas de trabajo.
“Yo no sabía ni siquiera lo que era un Canva. Empecé con ustedes de cero, de lo cero de lo cero.”
Claudia | Fundadora de Savit
Lo que sí tenía era una convicción: el canal digital podía convertirse en una oportunidad enorme para Savit.
Ese proceso comenzó con formación dentro de Ecodiem y, más adelante, continuó con Impulso, el programa de consultoría de Ecodiem y Everest Media. A lo largo del recorrido, Claudia no solamente aprendió a manejar campañas, interpretar métricas y desarrollar contenido. También redefinió la marca, encontró un público que no estaba viendo con claridad y construyó una estructura comercial mucho más profesional.
El resultado fue concreto: tomando el período de trabajo dentro de los programas de consultoría, Savit logró crecer 257% en facturación y 110% en cantidad de ventas, alcanzando posteriormente un pico cercano a los $18 millones mensuales, nivel que consiguió sostener en los meses siguientes.
Pero, al igual que ocurre en muchos procesos de transformación digital, los números fueron solamente una parte del cambio.
Lo más importante fue pasar de la intuición al conocimiento.
Savit es una marca de indumentaria deportiva con fabricación y diseños propios, radicada en Azul, provincia de Buenos Aires.
Su propuesta busca acompañar a mujeres que quieren moverse, entrenar y sentirse cómodas también en su vida cotidiana. Con el tiempo, esa idea quedó sintetizada en un concepto que hoy define a la marca: “movimiento con identidad”.
Sin embargo, Savit no siempre estuvo presentada de esa manera.
Antes del proceso de transformación digital, la marca existía y ya tenía recorrido dentro del canal mayorista, pero no contaba con una identidad suficientemente visible en ecommerce. En la práctica, el negocio online estaba más asociado al comercio tradicional que a una marca con voz, posicionamiento y storytelling propios.
Claudia tenía experiencia comercial, pero el universo digital le resultaba completamente nuevo.
Eso fue precisamente lo que la llevó a Ecodiem.
Quería profesionalizarse.
No buscaba únicamente vender por internet. Quería entender cómo funcionaba ese mundo para poder tomar mejores decisiones y ofrecer también una experiencia de compra acorde al producto que estaba desarrollando.
La formación inicial comenzó en 2024 y se transformó, según ella misma lo define, en una verdadera “maratón de conocimiento”.
Uno de los cambios más importantes apareció cuando empezaron a observar con mayor profundidad quién compraba realmente Savit.
Inicialmente pensaban que la marca estaba dirigida principalmente a un público joven. Sin embargo, al analizar la información y el comportamiento de las clientas, descubrieron que existía otro segmento con enorme potencial: mujeres de mayor edad y, particularmente, el universo plus size.
Claudia ya había comenzado a detectar esa necesidad dentro del negocio mayorista.
En las curvas de talles había un dato que se repetía: el XXL era uno de los primeros talles en agotarse.
La respuesta fue ampliar la oferta y comenzar a incorporar XXL cada vez en más prendas.
La decisión funcionó.
El comportamiento que ya observaban en mayoristas comenzó a trasladarse también al ecommerce y Savit encontró un nicho que hasta ese momento no estaba explotando con toda su potencia.
Ese aprendizaje tuvo una consecuencia mucho mayor.
La marca entendió que no bastaba con vender ropa deportiva. Había que saber para quién se estaba diseñando, qué necesitaba esa mujer y de qué manera Savit podía representarla.
La etapa dentro de Ecodiem permitió que Claudia construyera las primeras bases. Desde prácticamente cero, la tienda llegó a registrar algunos picos cercanos a los $6 o $7 millones mensuales.
Era un avance enorme.
Pero, al mismo tiempo, Claudia sentía que todavía había demasiadas variables que no comprendía del todo.
Tenía ganas, producto y un negocio con potencial. Lo que faltaba era estructura.
Antes de avanzar con Impulso, la situación podía resumirse así:
“Me daba cuenta de que quería hacer las cosas, pero no tenía el conocimiento para ejecutarlas.”
Claudia | Fundadora de Savit
Ese fue el punto desde el cual empezó Impulso.
Uno de los grandes puntos de inflexión fue el proceso de rebranding.
Savit ya tenía productos propios y experiencia en el mercado, pero necesitaba hacer visible aquello que la diferenciaba.
El trabajo implicó volver sobre los valores, la identidad y el público. También significó reconstruir gran parte de la experiencia digital.
La tienda online fue prácticamente rediseñada desde cero, con una nueva paleta de colores y lineamientos visuales propios de Savit.
Pero el cambio fue mucho más profundo que una cuestión estética.
“Es como que dejamos de ser un comercio para pasar a ser una marca.”
A partir de allí, Savit pasó a tener una voz más clara, un storytelling y una audiencia mucho mejor definida.
Claudia podía entender a quién tenía que hablarle, qué valores debía transmitir y qué lugar quería ocupar en la mente de sus clientas.
El rebranding también produjo un efecto puertas adentro: renovó la motivación.
Cuando Claudia miraba hacia atrás y comparaba el punto inicial con la nueva marca, podía dimensionar un crecimiento que en el día a día no siempre era tan evidente.
El siguiente salto fue técnico.
Cuando comenzó, Claudia sabía poco más que abrir el administrador de anuncios.
“Del administrador de Meta sabía que había que abrirlo, nada más.”
Claudia | Fundadora de Savit
Con el trabajo dentro de Impulso empezó a entender la lógica detrás de las campañas.
Aprendió a leer métricas, identificar costos, reconocer cuándo un anuncio empezaba a deteriorarse y decidir cuándo escalar, cuándo apagar y cuándo necesitaba producir nuevas creatividades.
También profundizó el trabajo sobre perfiles de cliente, ángulos publicitarios y puntos de dolor.
Ya no se trataba de simplemente “hacer publicidad”.
Había que formular hipótesis, producir contenido, lanzarlo, medir qué sucedía y volver a iterar.
Uno de los aprendizajes más importantes fue entender que muchas veces el contenido que parece más prometedor no es necesariamente el que termina funcionando mejor.
“A veces decís: ‘Con este anuncio la rompo’ y nada. Y capaz con el que menos fichas le pusiste, porque era algo simple, con ese la pegamos.”
Claudia | Fundadora de Savit
En lugar de depender de intuiciones, Claudia aprendió a apoyarse en los datos.
Eso cambió completamente su relación con la pauta.
Hoy puede analizar un aumento en el costo de adquisición, entender por qué está ocurriendo y decidir qué acción tomar.
Esa autonomía era impensada apenas dos años antes.
La profesionalización también implicó un desafío personal.
Claudia debía aparecer frente a cámara.
Al principio hubo resistencia. Como le ocurre a muchísimos dueños de marca, aparecía el pudor y la preocupación por la opinión ajena.
Con el tiempo empezó a soltarse.
Pero la estrategia de contenido no quedó solamente apoyada sobre ella.
Savit comenzó a trabajar también con creadoras UGC, desarrollando relaciones estables con creadoras ubicadas en diferentes lugares. Claudia aprendió a darles lineamientos, editar contenidos y mantener un lenguaje consistente con la identidad de la marca.
Hoy, contenido orgánico y publicidad ya no funcionan como dos universos separados.
Los posteos, las piezas de Instagram y las campañas comparten un mismo lenguaje, una misma identidad y una misma estrategia.
Antes, eso no existía.
Antes de iniciar este proceso, Claudia había contratado una agencia para intentar desarrollar la tienda online.
La experiencia duró aproximadamente dos meses y no produjo los resultados que esperaba.
Pero Claudia no plantea esa experiencia como una crítica hacia la agencia.
Su conclusión fue otra.
“Siento que no hay nada mejor que el propio dueño del comercio online sepa, gestione y pueda tomar las decisiones en el momento correcto. Y eso se logra con capacitación.”
Claudia | Fundadora de Savit
Para ella, ese aprendizaje es prácticamente innegociable.
Antes de delegar una función hay que entenderla.
Después podrá hacerse internamente, con un freelance, con una agencia o con un equipo. Pero sin conocimiento, el dueño tampoco tiene las herramientas necesarias para evaluar si aquello que delegó se está ejecutando correctamente.
Esa reflexión se transformó en una de las grandes diferencias entre la Claudia que empezó y la que dirige hoy Savit.
El crecimiento fue acumulativo.
Primero llegó la formación inicial en Ecodiem. Después, Impulso y un proceso de continuidad que profundizó distintos puntos de la estrategia.
Tomando los dos procesos de consultoría uno a uno, los resultados fueron contundentes:
Pero Claudia insiste en que el crecimiento no fue lineal.
Hubo campañas que no funcionaron, momentos de menor rendimiento y pruebas que terminaron fallando.
La diferencia es que ahora sabe qué hacer cuando eso sucede.
Cuando Claudia abrió la tienda online tenía un objetivo que, en ese momento, para quienes la rodeaban podía parecer exageradamente ambicioso.
“Mi sueño era vender a todo el país. No había empezado ni sabía cómo hacerlo, pero yo quería hacerlo.”
Claudia | Fundadora de Savit
Su propia familia la miraba con cierta incredulidad.
Hoy Savit vende tanto por mayor como a través del ecommerce, desarrolló una marca con identidad propia y construyó las capacidades necesarias para seguir escalando.
El cambio no se produjo a partir de una herramienta mágica ni de una campaña aislada.
Fue consecuencia de capacitación, constancia, iteración y ejecución.
La Claudia que comenzó en 2024 prácticamente sin conocimientos digitales hoy puede producir contenido, trabajar con creadoras UGC, administrar campañas, interpretar métricas, analizar costos de adquisición y organizar estratégicamente sus próximos meses comerciales.
Y esa transformación ayuda a explicar por qué Savit pasó de algunos primeros picos de $6 o $7 millones a alcanzar aproximadamente $18 millones mensuales, mientras que dentro de los procesos de consultoría consiguió un crecimiento acumulado de 257% en facturación y 110% en ventas.
Para Claudia, el aprendizaje que queda detrás de esos números es sencillo:
“Que se animen, que sean constantes, que se capaciten. Todo se puede lograr. No creo que haya cosas imposibles.”
Claudia | Fundadora de Savit
Savit empezó este recorrido con una fundadora que sabía vender, pero que todavía no sabía cómo hacerlo en ecommerce.
Hoy tiene una marca definida, un sistema de adquisición, una estrategia de contenidos y, sobre todo, el conocimiento para decidir cómo seguir creciendo.
Porque antes de escalar una marca, Claudia tuvo que hacer algo más importante:
aprender a liderar su crecimiento digital.