Nuyi empezó de una forma muy simple: con dos diseñadores industriales, Herni y Caro, que querían crear algo distinto para las primeras etapas de la infancia. En ese momento, Caro estaba embarazada y ya tenía un hijo chico, y eso los llevó a notar que faltaban productos funcionales, estéticos y pensados desde la experiencia real de las familias. Así nació la idea de diseñar objetos que acompañen el movimiento y el juego de los chicos, sin depender de pantallas y con materiales nobles que duren en el tiempo.
Decidieron crear objetos que incentiven el movimiento y alejen a los chicos de las pantallas: patapatas, hamacas y muebles hechos con madera, multilaminado y goma EVA de alta densidad, pensados para acompañar el desarrollo y despertar los sentidos. El diseño no era solo estético, sino funcional: el patapata, con ruedas 360° y altura baja, permite que un bebé que aún no camina pueda usarlo sin ayuda; y la hamaca evolutiva empieza como silloncito seguro y se transforma después en una hamaca tradicional.
Con el tiempo, Nuyi fue ganando reconocimiento: obtuvieron el Sello Buen Diseño en tres ediciones y ganaron un concurso de juguetes inclusivos, que les dio su primer impulso económico y un año de mentoría. Hace ocho años lanzaron su tienda online. Los primeros años fueron de prueba y error, pero con el tiempo aprendieron a escuchar a sus clientes, ajustar los productos y enfocarse en lo que realmente los representaba. Así, Nuyi se consolidó como una marca de nicho con una propuesta clara: diseño que combina con tu casa, materiales nobles y juguetes que invitan a jugar juntos en familia.
Entre 2024 y 2025 el panorama cambió: la publicidad se encareció, las ventas se enfriaron y lo que antes funcionaba dejó de dar resultados. Nuyi ya venía haciendo anuncios y generando contenido, pero necesitaba una nueva forma de pensar su comunicación.
Ahí apareció Impulso, con un acompañamiento personalizado que los ayudó a ordenar prioridades, mejorar sus mensajes y entender qué medir más allá del ROAS. Empezaron a contar historias reales de crianza en lugar de solo mostrar productos, a probar distintos ganchos y versiones de cada video, y a leer sus métricas con otra mirada. Aprendieron a escalar campañas con criterio y a mostrar el valor de sus productos desde el primer segundo: primero la emoción, después la estética.
“Tener una voz que te dice ‘tranqui, el mercado cambió para todos’ te baja la ansiedad. Dejas de culparte”.
En 4 meses de trabajo con Impulso:
Pero más allá de los números, lo más valioso fue el cambio interno: hoy el equipo produce, prueba y aprende más rápido, con un método claro que convierte la intuición en decisiones concretas.
“Estamos totalmente convencidos de que hay que invertir en capacitación… y tampoco teníamos dudas de que el próximo paso era ir por Ecodiem. Desde que empecé con Nuyi los sigo”.
Nuyi logró ordenar su marketing, entender mejor sus métricas y tomar decisiones con más seguridad. Pasaron de probar sin rumbo a trabajar con un método claro, aprendiendo qué funciona y qué no. Hoy tienen una estrategia sólida, un equipo más enfocado y la tranquilidad de saber cómo seguir creciendo paso a paso.
“Depende de vos. Ningún programa que hagas te va a solucionar la vida si vos no hacés nada. No existe la herramienta mágica. Lo que pasa es esto: un programa te hace el camino más corto y más fácil para llegar hasta donde vos querés llegar, te da las herramientas”.
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