La historia de BL Cosmetics empieza mucho antes de que la marca tuviera nombre.
A los 16 años, Aldi decidió estudiar peluquería, no porque soñara con un salón, sino por algo más simple y humano: no encontraba quién supiera tratar sus rulos. En ese intento por entender su propio pelo, empezó un camino que, sin saberlo, la llevaría a crear una de las marcas de cosmética capilar profesional más queridas por su comunidad.
Al principio trabajaba a domicilio, con pocos recursos pero mucha determinación. Publicaba en grupos de Facebook, hacía servicios de alisado, y de a poco fue ganando clientas. Un día, una de ellas ,también peluquera, le pidió que le vendiera “una botellita” del producto que usaba. Ese fue el primer clic: Aldi entendió que podía ofrecer algo más que un servicio.
Empezó a vender productos, y con el tiempo logró personalizar fórmulas junto a un proveedor que adaptaba cada detalle a su gusto: color rosa, aroma a vainilla, activos naturales. Nacía así el germen de lo que sería su propia línea.
Pero el camino no fue lineal. En un momento, su proveedor desapareció sin aviso. Lejos de rendirse, Aldi empezó a estudiar formulación y a producir artesanalmente sus propios cosméticos. En el living de su casa, con bidones, frascos y etiquetas, nació su primera marca: Beautyliss.
La producción creció tanto que su pareja, Agustín, comenzó a llevar los pedidos a su trabajo en una distribuidora. Las clientas pasaban por ahí, sin entender por qué en un local de herrajes había botellas de champú. La escena resume bien el espíritu emprendedor de ambos: adaptarse, crear, avanzar.
Con el tiempo abrieron su primer local. Ahí, además de vender productos, Aldi empezó a enseñar. Daba talleres para otras peluqueras que querían aprender sus técnicas y compartir su manera de trabajar. Así se sumaron nuevas unidades de negocio: la academia y la distribuidora.
En 2020, Agus renunció a su trabajo para sumarse de lleno al proyecto. Tres días después, llegó la pandemia y, aunque puede sonar como una crisis, el e-commerce explotó, y BL Cosmetics, que ya venía con una base digital, empezó a romperla.
Sin embargo, un obstáculo inesperado volvió a cambiarlo todo: no pudieron registrar la marca “Beautyliss”. Durante más de un año intentaron resolverlo, hasta que decidieron renacer con nuevo nombre y estructura: BL Cosmetics.
El nuevo desafío era ordenar las tres patas del negocio (productos, academia y distribuidora), profesionalizar procesos y escalar con coherencia.
Aldi conocía Ecodiem desde hacía años. Había hecho cursos, escuchaba los podcasts y soñaba con llegar al PAE. Lo tenía como un objetivo claro:
“Cuando llegue a ese nivel, voy a entrar”.
En 2024, junto a Agus, sintieron que era el momento. Tenían una marca en pleno crecimiento, muchas cosas andando a la vez y la necesidad de ordenar todo para poder escalar sin perder el control. Estaban creciendo, pero sin un método.
El PAE llegó en un punto justo. Les permitió ver con otra perspectiva el negocio que habían construido y entender cómo convertirlo en un sistema más profesional. En las primeras semanas, el mayor cambio fue interno: aprendieron a poner foco, a definir prioridades y a planificar con claridad. Empezó a mirar los números de otra manera, a analizar el comportamiento de sus campañas y a entender el impacto real de cada acción. Con Agus compartían el mismo aprendizaje: que crecer no es solo vender más, sino poder sostenerlo.
Al principio, antes de sumarse, Aldi tenía dos miedos:
Pero la experiencia le demostró lo contrario. En el PAE encontró estructura, guía y acompañamiento personalizado y no fue solo técnico: les dio una visión más integral del negocio. Aprendieron a identificar qué áreas necesitaban más trabajo, cómo priorizar sin dispersarse y cómo comunicar con coherencia lo que realmente representa BL Cosmetics.
“Siento que hay muchas cosas que, por más que uno sepa de todo lo que es marketing, anuncios, meta y demás, hay claves y hay una estructura, un método que justamente se aplica, que hace que cuando ponés todas las teclas, apretás todos los botoncitos juntos, explota, a veces rápido, otras tarda un poco más, pero siempre se llega al objetivo”.
Uno de los aprendizajes más potentes fue el reenfoque hacia el público profesional. Al principio, Aldi intentaba hablarle al consumidor final, pero cuando realineó la comunicación a su verdadera audiencia, peluqueras y estilistas, todo encajó. Los anuncios comenzaron a funcionar, el contenido a resonar y las ventas a escalar.
“Cuando entendí que tenía que volver a hablarle a profesionales, cambió todo. El enfoque correcto hizo la diferencia”.
Cuando BL Cosmetics entró al PAE, era una marca sólida pero desordenada. Tenía identidad, comunidad y ventas, pero no un sistema.
Tras 6 meses de trabajo, los resultados fueron contundentes:
Más allá de los números, Aldi destaca otro resultado: confianza y claridad.
BL Cosmetics no se transformó en otra marca, simplemente se reencontró con su esencia. El PAE ayudó a ordenar lo que ya existía y redireccionar el foco de la comunicación. Hoy, Aldi y Agustín lideran un ecosistema que integra productos profesionales, formación y comunidad. Un negocio que crece con coherencia, sin perder su razón de ser.
BL Cosmetics es la prueba de que el crecimiento sostenible no se trata solo de vender más, sino de alinear propósito, estructura y acción. Y cuando eso sucede, los resultados llegan.
“No tengas miedo (de sumarte al PAE), siempre hay un equipo atrás que te respalda y que te escucha, eso te da una tranquilidad y una confianza en poder invertir en el negocio, el resultado llega».
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